martes, 28 de abril de 2009

Escena del sonambulismo de Viridiana

Análisis de sus elementos formales.

El montaje es realista. Trata de no hacerse notar, acompaña los movimientos de los actores. Los cambios de plano se hacen mediante corte seco y empalme. La angulación es normal, sin artificios, a veces semisubjetiva. La escala es la propia de las necesidades narrativas salvo esa tendencia de Buñuel a mostrar en planos cortos objetos que aislados toman una inquietante intensidad. .
El ritmo de la escena no es trepidante y sin embargo ocurren muchas cosas significativas, los planos son de corta duración o se enlazan mediante movimientos que van conduciendo de un personaje a otro o a un detalle de forma fluida.
La escena trascurre muda, sin diálogos. Esa ausencia de palabras unida a la sugestión producida por la sublime música de Mozart provoca un clima de solemnidad sombría
A continuación hago una descripción de la escena y de sus planos y movimientos de cámara :

La inicia un plano detalle del fuego de la chimenea. Dominio de lo matérico frente a la configuración, lo informe frente a la estructura. Movimiento de grúa ascendente y hacia la derecha, se percibe un busto de mujer, una estatua que adorna el lateral de la chimenea. Sigue un tramo en el que sólo reconocemos oscuras superficies, madera piedra…, la oscuridad de una puerta abierta. Suenan las campanas de las dos de la madrugada. La cámara llega al reloj que las marca. Se detiene el movimiento de cámara. Suena el “Réquiem” de Mozart. Continúa la toma su periplo por la estancia, planos cortos que no nos permiten ver su conjunto. Las sombras siniestras riman con la música y crean un clima de novela gótica. Por fin, (tras la dilación creada por los planos anteriores) la cámara llega a una puerta que da acceso a otra estancia iluminada. En ella vemos una cama matrimonial, a cuyos pies hay un escabel en el que está sentado don Jaime. Éste parece estar calzándose un zapato de mujer, con tacón. Atmósfera delirante y mórbida. La pierna de don Jaime intensamente iluminada destaca en una parodia de escena para voyeurs. Un típico ejemplo del desplazamiento buñueliano. No parece tratarse de mero travestismo, no suponemos que don Jaime trate de excitarse vistiéndose con ropas femeninas. Más bien usa su propio cuerpo y un objeto fetiche como soporte para recrear un fantasma. El de su propia esposa muerta la noche de bodas. No deja de ser una burla ¿intencionada? del “Una sola carne”.El espectador experimenta aquí un cóctel de emociones que comienza con la sorpresa y sigue con la compasión, la vergüenza ajena…Se aprecia el tono de triste humorada que cruza toda la película. Se corta la toma. Pasamos a un plano detalle. Vemos el pie, descontextualizado, se acentúa su ambigüedad si bien persiste la comicidad en la diferencia notable de tallas. Don Jaime se lo quita, lo deposita en un baúl y coge un ramo nupcial. Lo examina un momento y extrañamente lo arroja con poca ceremonia. Fin de toma, Plano detalle del tocadiscos funcionando. Fin de toma Plano Medio Don Jaime coge un corsé, se lo lleva al regazo panorámica de acompañamiento, plano de escala corta, se subraya la importancia del fetiche. Don Jaime se levanta, ahora vemos su espalda panorámica ascendente que por un instante recoge la cabeza del personaje. Otro plano. Medio, Don Jaime avanza desde la izquierda hasta estar plenamente en campo, su rostro se ilumina. Parece absorto en contemplar algo frente a él, baja la mirada travelling de retroceso, aparece un marco y comprendemos que veíamos su imagen virtual en un espejo. Don Jaime por tanto se miraba a sí mismo. Se ajusta el corsé la escala se ha ampliado, vemos tanto al personaje como a su reflejo. Cruza la mirada consigo. Es difícil definir la expresión de su cara. Gira brusco la cabeza. Algo ha oído. Cambio de plano, P. Medio. Ahora vemos al tío de perfil. Inicia la ocultación del corsé. Parece azorado. Ha sido sorprendido en un momento de perversión íntima y corre a disimular. Recoge la colección de objetos delatores. Se gira a comprobar la identidad del intruso. Panorámica de derecha a izquierda Aparece Viridiana portando un cestillo. Avanza con la mirada baja. Parece ausente. Don Jaime se gira apartando la mirada, esto se repetirá cuando su sobrina pase muy cerca de él. Se adivina la vergüenza de haber sido sorprendido en actitud tan indecorosa. Su lenguaje corporal muestra inquietud. Viridiana avanza ajena al tío. Él empieza a estar atónito. Se recompone de su azoramiento y sigue a su sobrina. La cámara se ha adelantado a la protagonista en un travelling de retroceso y acompañamiento. La protagonista sale de campo. Don Jaime perplejo, inseguro, se detiene en el umbral. Cambia la toma, plano general Viridiana se acerca a la chimenea. Entra en campo Don Jaime, presuroso, solícito. Viridiana sigue ignorándolo. Plano Medio. Sin pestañear, con la mirada fija en un punto indeterminado, se sienta. Iluminación nadir procedente del fuego. Panorámica descendente el encuadre recoge el cesto sobre las rodillas, extrañamente descubiertas de Viridiana. Sigue la panorámica hasta los pies, Se subraya así el inquietante erotismo de las pantorrillas. La escena es chocante porque rompe con el comportamiento pacato de la novicia al permanecer así frente a su tío. Pero además la situación es morbosa porque ha irrumpido en el escenario en el que se producía una escena a la vez perversa y sentimental, el parecido con su tía la aproxima a una materialización del fantasma de don Jaime. Sin embargo ella está y no está presente. El fantasma se muestra cercano pero inalcanzable.
Cambio de plano. Ligero contrapicado. Escala P. Medio. El tío de frente y en primer plano la cabeza de Viridiana. Don Jaime muestra su asombro y tensión emocional. Sus puños están cerrados. Travelling de acercamiento vemos el rostro del tío, que muestra la emergencia del deseo y cuya mirada se desliza a las piernas de la protagonista. Nuevo plano, Americano. La sobrina, en primer término el fuego, Viridiana se arrodilla y arroja en él los ovillos de lana que había en el cesto. Cambio de plano, P. Detalle El cesto vacío, la mano de la novicia recoge las cenizas y las introduce en el canasto Nuevo plano, Medio. Contrapicado. Don Jaime mira desasosegado. Plano detalle. Sigue presente el potencial erótico en el muslo desnudo de Viridiana mientras se levanta. Panorámica ascendente y movimiento complejo que termina en plano medio. La espalda de la protagonista, se aleja panorámica que termina en primer plano. Perfil del tío. Don Jaime avanza hacia la izquierda. Primer plano del ramo, sobre la colcha de la cama. Travelling de retroceso. Aparece el cesto cargado de cenizas y portado por Viridiana Panorámica ascendente, la protagonista arroja las cenizas sobre la cama con expresión melancólica. La música añade solemnidad a la parsimonia de los movimientos. Parece una suerte de ritual. Viridiana se gira, la cámara la acompaña, plano medio. Perfil. Sigue la panorámica. Entra en campo don Jaime. Pasa por delante de él sin percibirlo. Ella sale de campo. Panorámica hasta plano medio. El tío avanza hacia la cama. Mira de nuevo hacia su sobrina Panorámica descendente, plano detalle La mano del tío recoge un puñado de cenizas. Nuevo plano, general. El pasillo, ancho noble pero lleno de sombras siniestras. Por él, vemos alejarse a Viridiana, sus brazos caídos. Plano detalle. Sus pies desnudos avanzan por la tarima. Panorámica. La cámara los sigue hasta un umbral. Se cierra la puerta y desaparecen. Fundido a negro.