martes, 28 de abril de 2009

Más sobre "Viridiana"

“Viridiana” habla de la pérdida de una inocencia. La de la protagonista, una novicia que acata la orden de visitar a su tío antes de tomar los votos definitivos. Esta visita tendrá dramáticas consecuencias en su vida y dará al traste con su vocación que no resistirá el encuentro con “el mundo”.
La experiencia con su tío que termina con el suicidio de éste la deja tocada. En una primera fase parece renunciar a la vida contemplativa y ensaya reconvertir su vocación en una vida activa de entrega al prójimo ejerciendo la caridad en un grupo de indigentes a los que recoge de la calle. En una segunda fase el desengaño será definitivo por el choque brutal con la naturaleza perversa de sus beneficiarios.
Viridiana rechaza ser objeto del deseo masculino en aras de un ideal sublime, religioso. Pero se ve abocada al ultraje, primero en un abuso no consumado por parte del tío. Y luego por el intento por parte de dos de los pordioseros de violación (ingeniosamente evitada por su primo). Sin embargo Viridiana, aunque físicamente intacta, ha quedado afectada.
La película pone en escena el conflicto que se produce entre los altos ideales que sostienen a la sociedad y las pulsiones animales que habitan en nuestro interior En este conflicto entre el sentido del deber, la llamada a una vida elevada, de virtud y mérito por una parte y la pulsión por otra han perdido los ideales. Lo real ha vencido al espíritu. En esto, Viridiana sigue los pasos de su tío. Ambos van finalmente a sucumbir, esto es, a transigir con el mundo, renunciar a las sublimes ambiciones arroyados por los acontecimientos terribles que les suceden. No hay que olvidar que sobrevolando toda la narración se haya la muerte. Le da un tinte siniestro y perverso. La ausencia del objeto de deseo perdido se proyecta sobre los personajes vivos impidiendo su felicidad. Hay un paralelismo entre la fantasía humanitaria de Viridiana y la fantasía erótica y sentimental del tío de recrear el idilio con el ser querido y perdido. El tío proyecta su fantasma sobre Viridiana y Viridiana sobre sus pobres pero en ambos casos se desmorona dejando a ambos personajes enfrentados al vacío de sentido. En el caso del tío ello le aboca al suicidio. En el de la protagonista a la entrega a su primo y su vida licenciosa, práctica, apegada al suelo. En resumen, burguesa. A Buñuel le fascinaba la burguesía a la vez que la despreciaba porque representa la capacidad de compromiso con el mundo. La sordidez que busca el placer y la conveniencia personal se disfraza de virtud, la hipocresía y las buenas formas sustituyen a los ideales como baluartes de la sociedad. Parece que el idealismo generoso sólo fuera posible en la inocencia juvenil, es decir, en el desconocimiento del mundo y del propio carácter. Tenemos la impresión de fatalidad, de que los personajes de don Jaime y Viridiana luchan sinceramente por mantener una dignidad moral, y que sin embargo carecen de la fuerza y capacidad para afrontar la empresa. Las pasiones amenazan constantemente con llevarse por delante cuanto pueda oponérseles. La cultura, la religión, los valores, el arte, los lazos familiares, parecen diques endebles incapaces de contener la fuerza irracional que habita en el interior de todo, incluso del ser humano. El espectador comparte esta mirada desengañada, cínica. Sentimos piedad de los personajes y a la vez la inexorabilidad de su caída El autor de la narración es todo menos ingenuo, no se engaña respecto a la naturaleza humana. No dibuja un retrato amable de los necesitados. Parece mostrar escepticismo respecto a las soluciones fáciles, “buenistas” a los problemas sociales.
En cuanto al estilo. Buñuel opta por el distanciamiento, la ironía. Y a pesar de todo, de un relato descarnado, nada esteticista, surge una rara belleza, en la que incluso los objetos nos hablan de una realidad más allá de lo humano.
Supongo que Buñuel hubiera rechazado todas estas apreciaciones. No le gustaba que tradujeran sus complejas y sutiles películas a ideas concretas. Él era amante de la ambigüedad, el equívoco, la paradoja.